GNARLS BARKLEY

sábado, 10 de enero de 2009



DIVINOS EXCESOS DE LAS VACACIONES

Aunque temía por mi vuelta a la realidad rutinaria del trabajo, lo que más temía era la vuelta a las relaciones, anteriormente íntimas, con mi báscula...

Y es que han sido dos semanas divinas, sí, realmente divinas. He viajado, he comido bien y probado cosas nuevas, he bebido buen vino y me he prodigado por muchos sitios excepto por el gimnasio...y he tratado con muchas personas excepto con mi profe del mismo: la "nazi".

Así que ya intuía y temía cuál sería la vuelta a mi estrecha e íntima relación con mi báscula: ¡catastrófica y llena de reproches! Ella me echaría en cara el haber estado tanto tiempo fuera, el haberla abandonado de esa forma, fría y calculadora, sin un previo aviso ni una aclaración, así de repente... y me castigaría con una suma de cuatro kilos añadidos al peso que recordaba del día del abandono, que ahora tendré que volver a perder para, así, seguir perdiendo los que aún, antes de esos fantásticos y maravillosos días de relax y distensión, me quedaban...

Imagino y acepto que lo merezco, prometo ser más buena y responsable la próxima vez e incluso avisar con antelación... pero...

¡QUÉ ME QUITEN LO BAILAOOOOOOOO!

2 comentarios:

Una dijo...

Me parece que much@s nos encontramos en las mismas circunstancias tras las fiestas.
Mal de muchos, consuelo de tontos, pero consuelo.
Besos

Mary dijo...

Ains.... sigo sumando pantalones que no me caben... así que nada, el 1 de febrero nos pesamos todas a ver si hemos hecho algo bueno de nuestras carnes... jajaja.
Besines