GNARLS BARKLEY

martes, 27 de enero de 2009

TAPÓN EN UN OIDO... ¿O EN OTROS SITIOS?



Hoy un señor, especialista otorrino, me ha acercercado al oido esa temida jeringuilla llena de agua, dispuesto a atravesarme el tímpano con ese chorro a presión que resulta tan desagradable y a la vez alivia tanto al liberarme de algo que ya resultaba pesado y habíamos decidido que no pertenía ya más a mi oido derecho y me ha dado por pensar...


Es difícil y duro liberarnos de las cosas que nos hacen daño y nos paralizan, pero sin embargo, cuando todo pasa, nos damos cuenta de que ese rato tan molesto e incómodo ha merecido la pena...


Lo único complicado es el proceso, ese "rato"... porque, en realidad, ojalá todos esos procesos fueran tan "fáciles" como el minuto en que te atraviesan el tímpano con varios chorros de agua a presión...


Y he seguido reflexionando... ¿No sería práctico y acertado? ¿No resultaría una buenísima idea que uno pudiera pedir cita para ese especialista y decirle:


- "Buenos días, doctor. Venía a que me quite usted este malestar que tengo en el corazoncito ... pero tenga usted cuidado con el chorro de agua a presión, que mi órgano viene ya muy sufrido el pobre..."


U otra situación similar:


-"Buenos días, doctor. Venía a que me quitase esta angustia que se me agarra aquí dentro y no me deja respirar porque tengo un jefe que me tiene agobiait@ perdí@, pero sea usted cuidadoso con el chorro de agua a presión, que vengo muy perjudicait@".


Pero... ¿Dónde hay que dar con el chorrito de agua a presión pa quitarle a uno los agobios por no llegar a final de mes, o por tener a un familiar enfermo, o por ver a un buen amigo que pasa una mala racha sin que tú puedas ayudar mucho...?


Pues sí, todo esto se me ha venido a la cabeza poco después de salir de la consulta del señor otorrino y de cogerle la tripa (cervecera de las buenas), sin querer, llevada por la impresión tras el primer disparo del chorro de agua a presión...

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