GNARLS BARKLEY

sábado, 9 de mayo de 2009

TANTA PREOCUPACIÓN NO PUEDE SER BUENA


Últimamente llevo una rachita que para mí se queda...


1. Granito que parecía ser un lunar, eso sí, canceroso, por supuesto....


2. Bultito en el pecho que apuntaba a ser un tumor, maligno, claro...


3. Un día de falta en mi regla que gritaba a voces: ¡embarazada!


Pero, ¿por qué todas esas preocupaciones? ¿Dónde empiezan? ¿Dónde acaban (si acaban)?


El por qué de tanta aprensividad y de tanta hipocondría aún no he conseguido encontrarlo: falta de seguridad en una misma, descontento con su propio cuerpo, sensación de "demasiado bonito para ser verdad", conciencia absoluta de "seguro que me pasa a mí, con la mala suerte que tengo"... y así podría enumerar cien mil "por qué"...


Una de las cosas que más rabia me dan es que, una vez comprobado que mis miedos eran infundados, me doy cuenta del tiempo tan precioso que he desperdiciado, desaprovechado y pasado preocupándome: aquel rato en el cine que no supe disfrutar, aquel fin de semana que tiré por el retrete, aquella velada fantástica que no supe o no me dejé valorar...


Dándome un paseíto por Internet, (lo que para hipocondríacos puede convertirse en un foco de angustia y ansiedad) me he encontrado con un test que evalúa el nivel de hipocondría que tiene cada uno. Si a partir de ocho puntos en el resultado de dicho test se nos considera hipocondríacos, yo, y no podía ser de otra forma, he sacado once preciosos puntitos...
Así mismo, me he sentido más (tristemente) acompañada al comprobar que célebres figuras de la cultura fueron, así mismo, hipocondríacos, como por ejemplo: Pío Baroja, Proust, Darwin, Juan Ramón Jiménez y (cómo no) Molière, que por algo escribió su comedia "El enfermo imaginario".


No sé si lo de la compañía ayuda o no, lo que sí está claro es que, como bien dice mi amiga Irene: "ya nos vale":


* Hay que hacerse con estrategias para luchar contra este "mal", que es casi peor que un mal real.


* Hay que amueblarse la cabeza con ideas que nos ayuden antes que destruirnos poquito a poco.


* Hay que pensar que "que lo que tiene que ser será" y es absurdo preocuparse antes de tiempo.


* Hay que ser mucho más paciente y menos ansioso, aprendrer a darle su tiempo a las cosas, así que...


Aquí y ahora prometo hacer el gran esfuerzo de intentar ver las cosas desde otra perspectiva, relativizarlas y ser optimista y positiva (igual que lo soy para tantas otras cosas en mi vida) sobre este temita.


LA VIDA SON DOS DÍAS Y HAY QUE DISFRUTARLA.


1 comentario:

Mary dijo...

Mira que te conozco,pues sigue sin pegarme tu hipocondria, con la alegría de la huerta que eres y lo positiva, y de repente una negatividad en ti???? eso como es??
No dejas de sorprenderme...y ya nos vale, eh?

besino