GNARLS BARKLEY

domingo, 9 de mayo de 2010

AY, AMOR...




Iba a ser un día perfecto: Mi primer día de vacaciones y no sólo eso, iba a pasar la noche con Phil Collins... (y otros cientos de personas más, pero esa no es información relevante, de ahí los paréntesis...)


Lo tenía todo pensado y calculado: ya había mirado los vuelos y pensaba comprarlos en cuanto tuviera mi entrada. Pensaba pasar la noche del concierto en el aeropuerto esperando al vuelo de vuelta (al día siguiente tengo bodorrio) como había hecho ya hace ocho años. Incluso soportaría estoicamente las quejas y lamentaciones de mi madre, llamándome loca (entre otras cosas que no viene al caso referir aquí...) por irme sola y pasar la noche igualmente sola en un aeropuerto.
Pero yo estaba emocionada: me iba de nuevo lejos y sola a ver a Felipe... A vivir otra de esas experiencias que disfrutas tú sólo y para la que no necesitas la compañía de nadie... Experiencias que te acercan a ti y te ayudan a conocerte de verdad, en situaciones vitales...


Sin embargo, cuál no sería mi desagradable sorpresa cuando, después de mi continuo seguimiento de la web de aquel evento, esperando ansiosamente a que las entradas se pusieran a la venta, comprobé, de un día para otro, que se habían agotado...


NOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!


Ay, Phil... ¿qué será de nosotros y nuestra relación avocada a un continuo "querer y no poder"?

ETERNAMENTE INSATISFECHA


Decidió que viviría una vida de eterna insatisfacción.


Lo había intentado de todas las formas que se le ocurrían. Probaba todo tipo de trabajos. Conocía a todo tipo de personas en todo tipo de ambientes. Pero nada le llenaba del todo.


En ocasiones su vida era un continuo ir y venir, emociones nuevas y también decepciones nuevas una y otra vez. Otras, era un mar tranquilo que mirar relajadamente desde la orilla hasta que se quedaba dormida de tanta calma...


Cambiaba de aspecto continuamente, buscando siempre aquel que fuera mejor con su personalidad y su estilo (que tampoco creía haber encontrado).


Cuando no tenía pareja echaba de menos la tranquilidad, seguridad y estabilidad en su vida, cuando lo tenía echaba de menos la excitación del no saber nunca qué iba a pasar, de probar distintos besos de diferentes cuerpos...


¿Cuándo llegaría el momento en el que por fin se sintiera completamente feliz consigo misma y su existencia? ¿Cuándo no más dudas? ¿ Cuándo no más incertidumbre? ¿Cuándo se sentiría a gusto consigo misma?


Decidió no darle más vueltas al tema y quedarse con lo que creía le haría más feliz, sospechando al mismo tiempo que deep down se sentiría eternamente insatisfecha. Intuía que la culpa era suya...


Hay personas que cuando tienen una cosa, quieren dos. Cuando tienen dos, quieren tres. Cuando creen haber conseguido lo que anhelaban piensan: -"¿Esto es?"-. Personas que no valoran lo que viven y poseen en su totalidad y sufren una continua sensación de malestar y vacío...


¿A qué se deberá?