GNARLS BARKLEY

miércoles, 28 de julio de 2010

LA "PROACTIVIDAD" DE MI OSTEÓPATA


He tenido la ocasión últimamente de toparme con un osteópata bastante curioso, bueno en lo suyo, aunque quizás demasiado preocupado por mostrar TODO lo que sabe. El caso es que hay que reconocer lo bien que hace su trabajo y se involucra en él...

Una de las cosas que me enseñó fue el término "proactividad":



"Proactividad es una actitud en la que el sujeto asume el pleno control de su conducta vital de modo activo, lo que implica la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias de la vida.

La proactividad no significa sólo tomar la iniciativa, sino asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer.

Las personas reactivas:

Se ven afectadas por las circunstancias, las condiciones, el ambiente social... Sólo se sienten bien si su entorno está bien. Centran sus esfuerzos en el círculo de preocupación: en los defectos de otras personas, en los problemas del medio y en circunstancias sobre las que no tienen ningún control. No tienen la libertad de elegir sus propias acciones.

Las personas proactivas:

Se mueven por valores cuidadosamente meditados y seleccionados: pueden pasar muchas cosas a su alrededor pero son dueñas de cómo quieren reaccionar ante esos estímulos. Centran sus esfuerzos en el círculo de influencia: se dedican a aquellas cosas con respecto a las cuales pueden hacer algo. Su energía es positiva, con lo cual amplían su círculo de influencia."



Todo surgió en su consulta mientras manteníamos una conversación acerca de lo duro que es a veces enfrentarse a un largo día de trabajo, cuando se nos viene el mundo encima pensando en lo que aún nos queda por hacer en lugar de hacerlo sin más, sin dar pie a agobios y angustias... Tener iniciativa para agarrar el toro por los cuernos y disponernos a la acción en vez de pasarnos horas pensándonoslo...

Por otro lado, siempre me ha fascinado la facilidad y el convencimiento con el que la gente dice que lo importante no son las cosas que pasan a tu alrededor sino cómo decides tomártelas tú y cómo dejas tú que te afecten. Creo que es algo bastante difícil de controlar.

Por esto y por otras cosas creo que soy más reactiva que proactiva: le doy muchas vueltas a las cosas antes de decidirme a hacerlas, lo que hace que aumente esa sensación de agobio y de peso encima enorme cuando lo más sencillo sería atajar el tema y quitártelo de encima de una vez por todas...

Pensando en esto, he decidido intentar ser proactiva hoy en mis decisiones y hacer cosas que aún están pendientes sin darles más vueltas de las justas...

A ver que me lo piense bien... ¿Cuáles eran...?

jueves, 22 de julio de 2010

¿QUÉ HACÍA UN VIEJO SENTADO EN MI SOFÁ?


Pues sí... Es cierto y así fue:

Hace un par de días decidimos dar un paseo por mi antiguo barrio, aquel en el que viví durante tres años antes de mudarme con mi pareja.

La idea de pasear por la que había sido mi calle, que no había pisado en bastante tiempo ya, me puso nerviosa, me emocionó, me inquietaba... Caminaba fantaseando y comentando que me encantaría subir, llamar a la puerta de mi antiguo apartamento, que una chica joven me abriría y yo me presentaría como la anterior inquilina del piso y de paso echaría un vistazo a ver si lo tenía igual de mono (imposible...) que yo lo había tenido ("pequeño, pero coqueto", palabras textuales de mi madre).

Conforme nos acercábamos al portal decidimos colocarnos en la acera de enfrente a ver si podíamos alcanzar a ver algo desde el balconcito del salón... y cuál no fue mi sorpresa cuando lo que atisbé fue un viejito, desnudo de cintura para arriba y sentado en el sofá que yo dejé allí... el sofá que había estado en casa de mi familia desde antes de yo nacer...

No tengo palabras para expresar la decepción que me embargó (mi novio dice que soy demasiado peliculera) y la grima que sentí al ver a aquel señor posando sus huevos en el sofá de mi familia...

Así que así fue como la imagen de aquel apartamento en el que fui tan feliz y viví tan a gusto cayó algo en picado...

He decidido que de ahora en adelante intentaré no pensar en el viejo y recordarlo tal y como lo sentía antes de vaciarlo al marcharme.


Anoche iba conduciendo de vuelta a casa después de hacer de canguro a mi amiga Irene, pensando precisamente en que siempre, antes de salir de su casa, me aconseja que tenga cuidado con el coche... Justo en ese momento me encontraba pensando en eso cuando, de repente, un gilipollas estuvo a punto de provocarme un accidente.

El idiota, imbécil y estúpido circulaba en bici por una carretera secundaria a la una de la mañana, pero en bici sin una puta luz. Cuando lo vi delante mía (y no iba a más de sesenta por hora) estuve a punto de llevármelo por delante).

Cuando le pité y me puse a su altura adelantándolo, bajé la ventanilla y le dije que no podía circular de noche en bici sin luces ni chaleco reflectante, y me soltó toda una variedad amplísima de insultos en improperios, con voz cascada de borracho y puesto hasta arriba de todo lo imaginable. Sobra decir que me costó conciliar el sueño de la aceleración que llevaba en el cuerpo.

A raiz de todo esto, he decidido dedicarle al cabellero otra serie de lindezas: pirao, capullo,muerto de hambre, suicida que sientes poco aprecio por tu vida, drogata que no tienes en consideración la vida de los demás... Y aunque no esté bien y no quede políticamente correcto: ojalá te estrelles con tu bici tú solito y no lo cuentes.


LA PIEZA QUE FALTABA


Me encantan esos pequeños, diminutos, breves pero intensos instantes en el que sientes que todo es perfecto, completo y como debe ser.

No necesitas ni desearías cambiar nada de la situación en la que te encuentras, ya que cualquier mínimo cambio supondría una alteración de la realidad y se la llevaría por delante sin dejarte disfrutar de ella...

Hace unos días tuve uno de esos momentos de felicidad absoluta. Tú jugabas a las cartas con mi familia. Vaya cosa simplona y tonta. Pero hubo un momento en que sentí que las cosas eran como debían ser, que tod@s estábamos donde debíamos estar y me embargó ese sentimiento de éxtasis fantástico y maravilloso.

¿Serás tú la pieza que me (nos) faltaba? ¿La bisagra (con "b") de mi vida y por ende de nuestras vidas?

sábado, 10 de julio de 2010

SIN CORAZÓN


Hoy voy a sacar lo peor de mí. Sé que va a pasar y no pienso intentar evitarlo, es más, voy a dejarme llevar y a disfrutar del hecho de decidir permitírmelo, sin sentirme culpable en ningún momento.

Estoy convencida de que no tendré razón ni derecho a ser una egoísta, cabrona e insensible, y no pretenderé tenerlo, pero eso no me va a parar.

Soy egoísta, es uno de mis peores defectos. La mayoría de las veces intento paliarlo, minimizarlo, razonar conmigo misma para ser un poco más lógica y razonable, pero en esta ocasión no pienso hacer el más mínimo esfuerzo en este sentido.

VOY A SACAR LO PEOR DE MÍ, y espero que cuando esto pase y cuando el sentimiento de culpabilidad y el arrepentimiento me taladren, quieras perdonarme.

martes, 6 de julio de 2010

PROPÓSITOS PARA LAS VACACIONES


Normalmente todos nos hacemos algún propósito al comienzo del año nuevo, pero en esta ocasión, yo he decidido hacerme unos cuantos al inicio de mis vacaciones, a ver cuáles cumplo al final...

1. Leer mucho más de lo que me da tiempo durante el año.

2. Curiosear blogs de recetas e innovar en la cocina sana y variada y no saltarme la dieta a la primera de cambio.

3. Seguir en el gimnasio y no recaer aunque ya haga suficiente calor como para encima ir allí a pasar más...

4. Acostarme tardísimo de vez en cuando, cosa que no me puedo permitir trabajando.

5. Levantarme a horas medianamente decentes (no como llevo haciendo casi todos estos últimos días)

6. Pasarme por casa de mi madre y hacer limpieza de altillos, apuntes de la carrera... (esto me lo propongo cada verano...)

7. Aprender a montar en bici... (también es un propósito de cada verano)

8. Ordenar la memoria externa del ordenador.

9. Leerme bien las guías de viaje para la escapada a Francia de este verano.

10. Ver todas las películas que he ido dejando para "uno de estos días".

11. Dedicarle más tiempo a mis amig@s y hacer más cosas junt@s.

12. Pasar más tiempo con mis sobrinos postizos y echarles una mano a sus agotados padres.

13. Evitar un divorcio posiblemente provocado por no parar de hacer cosas, quedar con tanta gente y tener abandonado a mi hombre.

14. No sentirme culpable cuando no esté haciendo ninguna de las cosas anteriormente referidas y ande perdiendo el tiempo tontamente.

15. No esperar más para empezar con mis propósitos.